Cómo Fijar el Precio de Venta de tus Servicios Profesionales · D&V
Cómo Fijar el Precio de Venta

Cuando hace 7 años empecé a trabajar por mi cuenta, estaba convencida que cuanto más bajo fuera el precio de venta de mis servicios, más competitiva sería. Esto llevó a qué cobrara un precio de risa por las primeras páginas web que diseñé.

No pasó mucho tiempo hasta que llegaron los primeros síntomas de burnout,  que es cuando te quemas con tu trabajo y pierdes la motivación. Sentía que mis clientes abusaban de mí, cuando era yo quien ponía los precios.

Y esto me llevó a una profunda reflexión sobre el tema del precio.

Si tu precio es muy bajo, el tipo de cliente que atraes es muy distinto al que cuando cobras un precio justo. Y cuando empezamos, muchos tenemos el miedo que si nuestro precio es más alto no nos contrate nadie.

No me mal interpretes, si la calidad de tu trabajo es baja no puedes cobrar un precio alto. Estás aprendiendo y tus clientes de algún modo son conejillos de indias. Es un win-win: tu cliente se lleva un precio bajo y tú adquieres experiencia.

Pero cuando eres un profesional, la cosa cambia. Y aquí sí que tienes que valorar lo que haces y poner un precio digno a tus servicios.

En el vídeo de hoy veremos por qué el precio no es tan importante como creemos, como cada precio tiene un mercado y qué criterios son los mejores para definir nuestro precio.

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Cómo fijar el precio de venta de tus servicios

A la hora de fijar el precio de venta de tus servicios profesionales, hay tres factores clave a tener en cuenta:

  1. El rango de precios en el que te quieres mover.
  2. El perfil de tu cliente ideal.
  3. La tarifa de tus servicios según tu mercado y rango de precios.

En el vídeo de hoy vemos una gráfica muy interesante. Allí vemos que con precios muy bajos llegamos a más clientes y que a medida que subimos el precio, nuestra cartera de clientes se reduce.

Esto es lo que lleva a muchos emprendedores a cometer el error de creer que cuanto más bajos sean sus precios, mejor.

Como te decía, este error lo cometí yo en mis primeros dos años de emprendedora. Bajé muchísimo mis precios pensando que así llegaría a más gente y lo que no tuve presente es que llegaría al punto de perder la motivación por tener precios demasiado bajos.

Corregirlo no fue fácil.


1. Define el rango de precios en el que te quieres mover

El primer punto a la hora de definir tu precio es decidir con qué precio te sientes cómodo para cada uno de tus servicios.

¿Cual es el precio con el que sientes que tu trabajo está bien valorado?

En el siguiente punto veremos que hay mercado para casi todos los precios. La clave es que el precio te parezca justo y digno por tus servicios.

Como vemos en el vídeo, si tu precio es muy alto, tu mercado es de lujo y, por tanto, es imprescindible que en todo momento des una imagen de lujo, tanto a nivel profesional como personal.

Esto supone una barrera de entrada a muchos emprendedores, porque no todos se pueden permitir el alto coste de ofrecer una gama de lujo. Los costes pueden más que dispararse mucho antes de empezar a generar ingresos.

En el otro extremo, si tus precios son muy bajos, llegarás a un perfil de cliente low cost muy sensible al precio.

De mi experiencia, es un tipo de cliente que te querrá sacar hasta la última gota por cada céntimo que te pague y que rápidamente te llevará a quemarte y desmotivarte.

Ofrecer un precio low cost es la peor estrategia a largo plazo que puede seguir un emprendedor.


2. Crea el perfil de tu cliente ideal

Tal y como vemos en el vídeo de hoy, si tu perfil de cliente ideal no coincide con la gama de precios que has fijado, entonces tienes que cambiar o bien el perfil de tu cliente ideal o bien tu gama de precios.

Es muy importante que tu cliente ideal no solo pueda pagar tus servicios, sino que también quiera pagarlos.

Te recomiendo  para aprender más sobre tu cliente ideal y obtener así el máximo beneficio.

Veamos un ejemplo.

A la hora de tomar un café, existen muchas opciones como:

  • Hacerse un café de marca blanca en casa
  • Tomarse un café en casa de la Nespresso
  • Ir a la cafetería del barrio
  • Ir al Starbucks

Aquí estamos hablando de cuatro gamas de precio:

  1. El low cost que no solo se toma el café en casa, sino que lo compra tirado de precio.
  2. A quien le gusta un buen café, pero prefiere tomárselo en casa y ahorrar.
  3. Aquel que prefiere ir a la cafetería de siempre a tomar el café y leer el periódico.
  4. El que quiere saborear su café en una buena butaca del Starbucks.

Si te fijas, el primero de todos es extremadamente sensible al precio, mientras que el último lo que valora es la experiencia que se lleva en el Starbucks.

El primero paga por un café. El último compra una experiencia.

El error del emprendedor que justo empieza es creer que los cuatro compran lo mismo y no es así.

Cada uno de ellos responde a un perfil distinto, con diferentes valores y escala de prioridades.

Lo importante es saber a cuál de ellos te diriges y desarrollar una estrategia de marketing en esta línea.


3. Define la tarifa de tus servicios

Cuando ya tienes claro la gama de precios en la que te quieres mover y el tipo de clientes a los que quieres llegar, viene el momento de poner un precio a tus servicios, esto es, definir tu tarifa.

Desde mi punto de vista, uno de los errores que cometen muchos emprendedores es poner un precio/hora.

Una cosa es que si doy una formación a empresas tenga un precio por hora. Otra cosa es que todos mis servicios los calcule en base a esta estrategia.

Ejemplo:  Hacer un presupuesto del diseño de una página web pensando en cuantas horas me va a llevar de trabajo y a cuánto me sale la hora.

Esto último para mí es un error. En mi opinión, a la hora de calcular el precio de los servicios profesionales hay que considerar:

  • El valor ofrecido: lo que se lleva tu cliente cuando compra tus servicios.
  • El valor percibido: la imagen que tiene tu potencial cliente de tus servicios.

Si el valor percibido es inferior al valor ofrecido, la persona pensará que eres caro y te costará muchísimo conseguir nuevos clientes.

Si tu valor ofrecido es inferior al valor percibido, en breve verás dañada tu reputación, porque tu cliente sentirá que ha pagado mucho más de lo que merecía el servicio.

Lo ideal es que el valor percibido sea igual al valor ofrecido.

Y de aquí la importancia de saber en qué gama de precios te mueves y a qué tipo de clientes te diriges. ¿Eres café marca blanca o café Starbucks?


Y tú, ¿que precio pones a tus servicios?

El tema del precio es más que un arte que una ciencia y el elemento más importante es sentirse cómodo con el precio que pedimos.

Sentir que la calidad del servicio que ofrecemos merece ese precio. Y trabajar para que el valor percibido sea igual al valor ofrecido.

Y tú, ¿que precio pones a tus servicios? ¿Cuál es tu experiencia con el tema de precios?

Te invito ahora a dejar un comentario, todos podemos aprender de tu experiencia y a mí, personalmente, me gustará mucho leerte.

2 Comentarios
  1. Victor Tejada Yau 8 meses

    Hola Sandra, el post y el video me han encantado, muy inspirador y da mucho para analizar, yo cuando fui freelance pense que los precios bajos atraen mas clientes pero me equivoque, consegui solo explotadores que nunca valoraron mi trabajo, tu experiencia me ayudar a seguir en el mundo del emprendimiento.
    Un abrazo, saludos y Bendiciones

    • Sandra Guerrero 8 meses

      Hola Víctor, muchos emprendedores cometemos ese error cuando empezamos. Te puedo decir que cuando valoras tu trabajo, las personas que atraes también lo hacen. Se trata de cambiar el enfoque: si nosotros valoramos lo que hacemos, atraeremos clientes que también lo hagan. Un abrazo!

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