5 Formas de Relacionarte con tus Clientes (la Mejor es la 4)
5 Formas de Relacionarte con tus Clientes

Todas las personas tenemos diferentes formas de relacionarnos, basándonos en nuestra manera de ser y de ver el mundo. Esto lo trasladamos a la relación con nuestros clientes, mostrando nuestro grado de empatía y autorespeto.

Saber cómo nos relacionamos es importante, ya que los resultados de nuestro negocio vienen determinados por las relaciones que establecemos con las personas que nos compran.

Es posible, además, que cambiemos de un tipo de relación a otra en función de nuestra evolución personal. Yo misma he hecho un cambio importante en el último año, ya que cuando tú creces, la relación con tus clientes se transforma.


Las 5 formas de relacionarte con tus clientes

A continuación vamos a ver las 5 formas en que puedes relacionarte con tus clientes, junto con los efectos que este tipo de relaciones tienen en ambos.

Formas de relación con los clientes

1. Imposición

La imposición tiene lugar cuando uno solo piensa en sus intereses y descuida completamente los de su cliente.

Aquí se refleja una personalidad egoísta, totalmente centrada en uno mismo y con cero empatía por el otro.

Este tipo de relaciones generan rápidamente tensiones y resentimiento, con lo que es imposible mantener una relación equilibrada.

Si no se cambia y se mantiene este tipo de contacto, la relación se resiente y el cliente termina por buscarse a otra persona que le dé el servicio.

2. Adaptación

Aquí nos vamos al extremo contrario, en que nos adaptamos al cliente, sin tener en cuenta nuestros intereses.

Aunque con la adaptación no entres en conflicto con tu cliente, tú por dentro te vas minando, hasta que llega un punto en que la relación se rompe porque tú no puedes aguantar más.

Yo estuve aquí muchos años. Hasta que un día, en una constelación familiar, vi que había trasladado un patrón de relación abusiva aprendida en la infancia, a mis clientes. Y ese día dije basta. Desde entonces, baso mi relación con mis clientes en el punto 4: la colaboración.

3. Arreglo

El arreglo es un punto intermedio entre los dos anteriores, donde ambos se sacrifican para llegar a un acuerdo.

En este modelo, ambos acaban resentidos, porque ninguno de los dos está 100% satisfecho.

Hoy en día, muchas relaciones se basan en este modelo, sin pensar que es posible ir un paso más allá y tener en cuenta las necesidades de ambos, sin sacrificios.

Recuerda: cuando una de las dos partes, o en este caso las dos, sienten que no se tienen en cuenta sus intereses, la relación se resiente.

4. Colaboración

Este es el tipo de relación que hoy en día mantengo con mis clientes. En este modelo, lo que buscamos es el equilibrio, sin que ninguna de las dos partes tenga que renunciar.

En la colaboración, ambas partes se sienten escuchadas y tenidas en cuenta, creando lazos que se sostienen a largo plazo. Es el modelo más constructivo de todos y el que requiere mayor diálogo y madurez.

Si una de las dos partes tiene tendencia a imponerse o a hacerse pequeña, es muy difícil crear esta relación.

En mi experiencia, esta relación sólo es posible si ambas partes se respetan a sí mismas y al otro.  Así, la colaboración requiere de una sana autoestima y de altos niveles de respeto.

En mi caso, cuando veo que una relación no puede mantenerse aquí, lo primero que hago es escuchar a mi cliente con atención plena, para luego expresar lo que siento yo.

Si podemos llegar a un entendimiento, la relación continua reforzada. En otro caso, es mejor que nos separemos, porque yo sufro (por mi sensibilidad) y ya no puedo ofrecer lo mejor de mí misma.

5. Evasión

De todos los modelos, éste es el peor con diferencia, ya que no se tienen en cuenta los intereses de ninguna de las partes.

Cuando esto sucede, la relación se rompe en muy poco tiempo, ya que ambas partes están en total disonancia.


Las claves para crear una relación de colaboración con tus clientes

Como comentaba, a mí me ha llevado muchos años llegar a una relación de colaboración con mis clientes. Esto es lo que yo he aprendido para mantener una relación win-win de colaboración:

  1. Escuchar al cliente. Esto es en especial importante cuando surgen conflictos. Cuando nos sentimos atacados, tendemos a ponernos a la defensiva. Aquí se trata de dejar el ego de lado y escuchar atentamente lo que siente y dice el otro. No nos ataca: solo intenta expresar lo que siente.
  2. Expresarnos de forma asertiva. El siguiente punto es ser capaz de expresar lo que sentimos nosotros sin que el otro se sienta atacado. Una fórmula que a mí me sirve es decir: “cuando tú haces ______, yo siento _______“. Y a continuación, hago una propuesta en que ambas partes nos sintamos beneficiadas.
  3. Decir las cosas al momento. Lo peor en una relación es ir guardándose las cosas y, el día menos esperado, explotar con todo. El otro rara vez es consciente de todo lo que nosotros tenemos dentro, con lo que es mejor hablar las cosas, desde el respeto y la asertividad.

Estos tres puntos son los que me han permitido mantener el tipo de relación que tengo hoy con mis clientes, mucho más satisfactoria que cuando yo me adaptaba y cedía, sin tener en cuenta mis intereses.

También es cierto que en mí ha habido un gran crecimiento personal, en otro caso me habría sido imposible crear este tipo de relación.

Porque, recuerda, las relaciones colaborativas se basan en el respeto.

Sin respeto, la relación tiende a irse al arreglo, a la imposición, a la adaptación o, en el peor de los casos, a la evasión.

De aquí que, si quieres cultivar relaciones de colaboración con tus clientes, lo primero que necesitas es respetarte y respetar a los otros.

Con esto, te aseguro que tus relaciones serán fluidas y verás crecer un negocio que te llena desde dentro.

Y tú, ¿qué tipo de relación tienes con tus clientes?

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